La ‘encrucijada’ de las escuelas de ciclismo: una actividad extraescolar, de la mano del calendario escolar, con niños que cuentan con licencia

15 mayo, 2020

Como el iceberg del que apenas se ve una pequeña extensión que sobresale de las aguas mientras gran parte de su masa permanece sumergida, así también pasa en el ciclismo. Más o menos conocida es la situación de su cúspide, a nivel profesional, y puede intuirse la misma en el escalón aficionado donde se forjan los talentos del mañana en su salto hacia el profesionalismo. Con problemáticas semejantes, empero, poco se habla del estado de la cuestión en otras categorías. Y especialmente en las Escuelas de Ciclismo. En unas instituciones que conviven y dependen de la actividad escolar, de su calendario, las diferentes restricciones que trajeron consigo las medidas puestas en marcha para frenar la pandemia del coronavirus han deparado de alguna forma un doble confinamiento. Y los miembros de la Escuela de Ciclismo Plaza Éboli no son una excepción.

La impulsada por la Fundación Alberto Contador es una de las 33 escuelas de ciclismo que existen en la Comunidad de Madrid según los datos oficiales de la Federación autonómica. Entre todas reúnen a 648 niños, con edades comprendidas entre los seis y los catorce años, repartidos entre las categorías de promesa, principiante, alevín e Infantil. Para todos, las excepcionales circunstancias derivadas de la expansión del coronavirus han supuesto la interrupción de las clases de una forma presencial, con el consecuente menoscabo en la fluidez de la actividad docente, y de forma automática y paralela también la finalización de las actividades deportivas extraescolares.

El ciclismo de escuelas va de la mano del curso escolar. Si una actividad para, la otra está condenada a hacerlo. “Después de que se anunciase la suspensión sine die de las clases, el miércoles 11 de marzo, ese jueves abrimos la escuela para que pudieran recoger el material y atender algunas cuestiones”, recuerda Álvaro García, responsable de la Escuela.

Con las restricciones de movilidad impuesta por el decreto de Estado de Alarma, más allá de las progresivas relajaciones que se están poniendo en marcha en aras de lo que se anuncia como ‘el camino hacia una nueva normalidad’, la práctica activa del ciclismo para los jóvenes también se ha detenido. La de la bicicleta tampoco es una actividad fácil de mantener activa para muchos de los niños de la escuela, matiza García. En el período de confinamiento se ha hablado mucho de rodillos o de ciclismo virtual, conceptos o alternativas a partir de otros niveles, en absoluto generalizables: “Muchos de los niños no tienen rodillo en casa. En algunas familias que sí tienen padres o madres practicantes de este deporte los chavales disponen de alguno. Pero no pasa en todas las casas, lógicamente y como es normal”.

No obstante, la situación actual es un tanto extraña en tanto que cuentan con licencia, pero al mismo son niños. “¿Son ciclistas? ¿Son niños? En este caso prevalece su condición de niños, porque podrían salir a pasear durante una hora; pero siendo federados lo cierto es que podrían salir, como cualquier persona adscrita a una federación, a practicar deporte en los horarios dispuestos para ello”, explica García. La tónica general en cuanto al respecto de las normativas ha sido el de respetarlas. Abraham del Caño, responsable del ciclismo escolar en la Federación Madrileña, va más allá a la hora de elogiar la actitud y el comportamiento de todo el ciclismo escolar regional: “Están siendo los más responsables”.

“Nosotros vamos de la mano con los colegios y hasta que éstos no vuelvan a la actividad, nosotros tampoco lo haremos. Desde mi punto de vista hasta septiembre no habrá nada”, prosigue García. “Desde el prisma de las carreras de escuelas ahora mismo no se está hablando nada de nada. ¿Es posible que haya alguna carrera este año? Es muy difícil decir nada al respecto. Depende de múltiples cuestiones. Ahora mismo todo está muy parado. Cuando se pueda volver a la actividad será necesario ver cómo se vuelve, en qué condiciones, cuál será el punto de partida…”, señala un García que recalca una idea: las carreras no son ni una prioridad ni una obligación, la prioridad en estas edades es la práctica deportiva por sí misma.

Que las actividades regulares de la Escuela hayan parado, no obstante, no significa que haya cesado su vida interior. “El contacto sigue existiendo, hablamos con las familias para ver cómo estamos, cómo va todo y qué pasará en los próximos meses. Todos, niños y familiares están perfectos de salud. Tenemos algún progenitor que trabaja en el mundo sanitario, pero todo va bien. Ahora mismo lo fundamental es la salud pública de todos. Lo que sí hacemos es resolver dudas. Fernando, uno de los monitores, es agente de movilidad y en este sentido está ayudando mucho a aclarar qué es lo que se puede hacer”, aporta un Álvaro García que, en su conclusión, lanza una reflexión: “No estoy a favor de las restricciones para hacer deporte dentro de un término municipal, porque en muchos casos esto implica que acabas confinando a la gente a cuatro, cinco, seis calles, les acabas concentrado de alguna manera. Y es un poco absurdo”.

📸 Atila Madrona

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